Soluciones ante un reto estresante en tu vida o un estrés sostenido.

La mejor manera de afrontar el estrés sería hacer cambios en nuestra psique y en nuestra forma de vida. Esto es, mejorando la asertividad, estableciendo límites sanos hacia los demás y hacia nosotros mismos, revisando las creencias que mantienen el perfeccionismo, el sobrecontrol y la hiperalerta, haciendo deporte, saliendo a la naturaleza, tomando el sol un rato todos los días, dedicando un tiempo a meditar, respirar, relajar el sistema nervioso y evitando el café y los estimulantes.

Pero... A veces… El estrés nos atropella y tenemos que dar un Do de pecho antes de que estos cambios puedan ponerse en marcha y surtan efecto, o necesitamos una ayuda extra para sobrellevar la carga de los desafíos que tenemos por delante.

Para esos casos, distintos profesionales de la medicina preventiva me han hablado de lo siguiente:

1. Adaptógenos.

Son plantas milenarias que traen grandes beneficios anti estrés. No estimulan ni sedan, ayudan a adaptarse mejor al estrés regulando el sistema nervioso y el eje Hipotálamo-hipófisi-adrenal (HHA). Los efectos no son inmediatos, y no son iguales en todas las personas. Hay que darle de 2 a 4 semanas de uso constante.

  • Ashwagandha (atenuar niveles de estrés crónico, ansiedad anticipatoria e hipercontrol).

  • Rodiola Rosea (para recuperar la energía, mejorar la concentración y el rendimiento cognitivo).

  • Ginseng (estimulante para cuando hay agotamiento unido al estrés).

  • Eleuthero o ginseng siberiano (estimulante que ayuda a mantener la energía y mejora la resistencia al estrés sostenido).

  • Reishi (hongo medicinal comestible que ayuda a manejar el estrés físico, mental y emocional; reforzar el sistema inmunológico; sueño reparador).

Antes de tomarlas, sería necesario hablar con tu médico porque algunas tienen interacciones con otras medicinas (por ejemplo, los estudios hablan de que la Ashwagandha no interacciona bien con medicación tiroidea o con diabetes), para saber en qué proporciones hay que tomarlas y conocer la duración del tratamiento (ej. algunas se recomienda de 6 a 12 meses, otras, como la Ashwagandha no más de 3 meses). Consulta con tu médico antes de tomarlas si se estás embarazada o quieres estarlo.

2. Aminoácidos como la L-teanina.

Aminoácido natural del té verde. Promueve la relajación sin somnolencia, mejorando el estado de ánimo, la concentración y el sueño al influir en neurotransmisores cerebrales como GABA, serotonina y dopamina y reducir el cortisol.

3. Minerales como el Magnesio.

¡¡Fundamental!! Se recomienda en formato Bisglicinato para relajar el sistema nervioso. Está en el mercado en cápsulas o en polvo.  Baja la frecuencia cardiaca, baja la presión arterial, es un relajante muscular. A algunas personas les da molestias estomacales. Consultar con el médico.

Hay complementos alimenticios como el Vecti-Seren (de Nutergia) que está diseñado para apoyar el equilibrio emocional, reducir los efectos del estrés y mejorar el estado de ánimo, e incluyen un poco todo lo anterior. Su fórmula con L-triptófanoRodiolamagnesiovitaminas del grupo B y otros minerales, es útil en situaciones de ansiedad pasajera.

4. Vitaminas

  • Vitaminas del grupo B: Algunas de las vitaminas del grupo B participan en el metabolismo energético, el sistema nervioso y la actividad cerebral. Estas vitaminas son hidrosolubles, no se almacenan en el organismo (a excepción de la Vitamina B12 y la B3) y hay que tomarlas con regularidad para evitar una carencia, especialmente en momentos de estrés físico, mental y emocional en los que el organismo consume una cantidad más elevada de vitamina B.

  • Vitamina C. Cuando el estrés es habitual y sostenido, los niveles de vitamina C tienden a disminuir significativamente. Por ello, una suplementación adecuada de esta vitamina puede apoyar la función de las suprarrenales y disminuir los niveles elevados de cortisol .

5. Antioxidantes como el Omega 3 (EPA/DHA).

Los ácidos grasos omega-3 son un tipo de grasa poliinsaturada que el cuerpo necesita para funciones vitales, pero no puede fabricarlos, así que dependen de la alimentación. Se encuentran en pescados grasos como el pescado azul, en las nueces, semillas de chía y lino y aceites vegetales. Con una ingesta continuada ayuda con la inflamación crónica y el estrés sostenido al modular la respuesta inflamatoria del organismo y la producción de cortisol, protegiendo el cerebro y mejorando el equilibrio emocional.

6. Fitoterapia.

El uso de plantas medicinales y sus extractos puede ayudar a prevenir, aliviar o tratar enfermedades y dolencias leves o moderadas.

  • Pasiflora: ayuda a conciliar el sueño apagando el nivel de ruido de la mente.

  • Melisa: para cuando el estrés se siente dentro del sistema digestivo o en el pecho.

  • Valeriana: para combatir el insomnio asociado al estrés.

7. Homeopatia.

La medicina homeopática es una práctica alternativa que se basa en estimular la capacidad de curarse del individuo desde el interior. Hay compuestos preparados específicamente para afrontar el estrés:

  • Sedatif PC comprimidos: comprimidos homeopáticos para combatir el estrés, la ansiedad y los trastornos del sueño.

  • Heel Nervoheel comprimidos: complemento homeopático que ayuda a reducir la intranquilidad, irritabilidad, y el insomnio.

  • Hay otras como la Ignatia Amara o Nux Vomica, pero hay que saber con qué dilución tomarlas, y eso es mejor que lo recete un médico homeópata.

8. Flores de Bach.

Son un sistema de esencias florales para el equilibrio emocional. En las farmacias puedes encontrar un remedio de cinco flores llamado “Rescate” o “Rescue” que está indicado para proporcionar alivio rápido en cualquier situación que provoque una agitación emocional, calmando los nervios, la ansiedad o la inquietud.

Si buscas qué evidencia científica tienen estos complementos, verás que hay muchos estudios en curso, algunos demuestran su eficacia ante el estrés, otros presentan evidencia limitada o contradictoria.  Por ello, creo que más estudios son necesarios porque hay una realidad en la práctica que es que a muchas personas les ha ayudado recurrir a estos compuestos para manejar el estrés.

Por cierto, no quiero acabar sin añadir ¡cuidado con el café! y otros excitantes. La cafeína estimula el sistema nervioso central provocando la liberación de adrenalina, la hormona del estrés. Esto aumenta la sensación de alerta, aumenta el ritmo cardíaco, la energía y el rendimiento físico. Sin embargo, en exceso o en personas con un alto nivel de estrés, puede generar nerviosismo, taquicardia, irritabilidad y más ansiedad. Así que, si el sistema nervioso simpático tiene exceso de funcionamiento se debe dejar el café o cambiarlo por descafeinado.

Lo que está claro es que, ante nuevos retos estresantes, si no cambias nada, nada cambiará. Infórmate adecuadamente y toma la acción correcta para ti.

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