Por una experiencia consciente, informada y acompañada en los tratamientos de fertilidad

El retraso en la decisión de tener hijos es un hecho en nuestra sociedad, pero la biología manda, y esta decisión supone enfrentar dificultades a la hora de tener descendencia. Por ello, cada vez son más las personas que usan los servicios de las clínicas de fertilidad, ya sea para congelar óvulos cuando todavía son jóvenes y estos son viables, para realizar inseminaciones artificiales, fecundaciones in vitro u ovodonación.

En mi experiencia personal y profesional, son tratamientos largos que pueden durar varios años y que acaban deteniendo, de una u otra manera, la vida de los futuros papás y mamás.

Es frecuente escuchar comentarios del tipo: «cuando seamos padres haremos esto, sentiremos aquello, pensaremos lo otro, actuaremos de tal manera…». Es habitual que durante los tratamientos de fertilidad se valoren ideas como la de invertir en una casa o un coche más grande, o en los barrios en los que habría que vivir para que los (futuros) hijos tengan una vida mejor, o que se posterguen decisiones laborales, profesionales y familiares hasta conseguir el deseado embarazo.

Las vidas de muchas personas que están en tratamientos de fertilidad quedan suspendidas en paréntesis que se abren en un momento dado (cuando inician los tratamientos), pero no se sabe cuándo ni cómo se cerrarán. La ciencia ha avanzado muchísimo, pero, a pesar de sus avances, aún no puede asegurar con certeza que la vida crecerá dentro del vientre materno en un tratamiento dado.

En esta incertidumbre, el sostén de mujeres y hombres es la propia esperanza de que el sueño futuro de ser padres se cumplirá, y el tesón de aguantar lo suficiente para lograrlo. Sin embargo, una vida orientada al futuro, por esperanzador que sea, a veces puede robarnos el presente.

Por este motivo, y porque los tratamientos son inciertos en duración, procedimientos y resultados, abogo por una experiencia consciente, de pleno contacto, informada y acompañada.

Por experiencia consciente y de pleno contacto me refiero a que tanto la mujer como su pareja han de ser capaces de estar totalmente presentes a lo que es y lo que hay, tanto en su mundo interno como en su mundo externo, procurando liberarse de antiguos mecanismos de defensa. Esto incluye hacerse eco de las propias sensaciones fisiológicas y tensiones corporales, de los sentimientos y afectos que emergen (tristeza, alegría, miedo, etc.), de las necesidades relacionales y biológicas que se experimentan, y de los procesos de pensamiento, recuerdos, anhelos, fantasías u obsesiones que se advierten. En el contacto interpersonal, o contacto externo, la calidad relacional de la pareja es fundamental para mantener una comunicación abierta donde ambos yoes sean reconocidos, acogidos y validados.

Por informada me refiero a que los interesados han de ser agentes (y no solo pacientes) en los tratamientos de fertilidad que lleven a cabo. Han de tener información acerca del impacto fisiológico, psicológico y emocional que provoca en la mujer (duelo genético, montaña rusa emocional por las hormonas, sentimientos de culpa…). Han de conocer el desgaste personal y relacional de la pareja que puede producirse (por diferencias en las estrategias de afrontamiento, por la sexualidad programada, por la incertidumbre…). Han de estar bien asesorados con respecto a los límites éticos y económicos, así como a las implicaciones legales y sociales. Han de estar atentos al manejo del entorno y decidir qué contar, cuándo y a quién. Han de asumir expectativas realistas para comprender que el éxito puede llegar más tarde y, en ocasiones, no llegar.

Por acompañada me refiero a que contar con las dos condiciones anteriores, junto con un apoyo psicológico de calidad, puede ser una parte integral del tratamiento que ayude a mejorar la vida y ampliar la resiliencia durante el proceso.

Si has leído hasta aquí y lo que digo te resuena, si te das cuenta de que un apoyo extra te vendría (u os vendría) muy bien, si deseas vivir tu presente de una forma más consciente, no dudes en ponerte en contacto conmigo.

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